Desde que murió mi amiga Daysi Reynoso Santos de Colomé, existe una pregunta que no ha dejado de darme vueltas en la cabeza: ¿su muerte pudo haberse evitado?
Daysi era una mujer llena de vida, siempre sonriente, humilde y dispuesta a ayudar. Participaba en la Iglesia Adventista y compartía su talento a través de la música cristiana. Quienes tuvimos la oportunidad de conocerla sabemos la clase de ser humano que era.
Daysi también dedicó parte de su vida a la música cristiana. Fue una de las primeras voces contralto de la Agrupación Buenas Nuevas, ministerio musical vinculado a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. La propia agrupación la recordó como hermana, amiga, sierva y “guerrera del Señor”. Además, existen registros públicos de su participación dirigiendo la adoración en la Iglesia Adventista del Séptimo Día Ozama, como ocurrió durante un servicio celebrado el 4 de febrero de 2024. Agrupación Buenas Nuevas, Iglesia Adventista Ozama
Era esposa de Santiago Colomé, un exitoso empresario y promotor inmobiliario, profesor universitario y reconocido dirigente del sector de la construcción en la República Dominicana.
Aquella noche, un incendio comenzó dentro de su vivienda. Daysi quedó atrapada en el baño del segundo piso mientras el humo se apoderaba de la casa. Su familia y los vecinos hicieron todo lo que estuvo a su alcance para rescatarla, pero necesitaban una ayuda que no llegó con la rapidez ni con los recursos necesarios.
Una muerte que probablemente pudo evitarse
Meses después, una investigación de la periodista Nuria Piera sobre las condiciones de los bomberos de Santo Domingo Este ha vuelto a abrir esta dolorosa herida.
En el reportaje se presenta el caso de una mujer que quedó atrapada en el segundo piso de una vivienda localizada en un residencial próximo a Los Tres Ojos. Aunque Daysi no es identificada por su nombre en ese segmento, varios detalles coinciden con las circunstancias de su muerte.
Según los testimonios presentados, la unidad que acudió al incendio no tenía suficiente personal para operar la línea de agua y rescatar a la víctima al mismo tiempo.
En pocas palabras, no había suficientes bomberos para apagar el fuego y salvar una vida simultáneamente.
También se denunció que la ambulancia presente no estaba debidamente equipada para transportar a una persona en aquellas condiciones y que ni siquiera tenía oxígeno.
¿Cómo puede una ambulancia llegar a una emergencia de esa magnitud sin oxígeno?
¿Cómo se envía una unidad de bomberos sin el personal necesario para combatir las llamas y rescatar a una persona atrapada?
Según datos del Sistema 9-1-1 citados en la investigación, durante 2025 los bomberos de Santo Domingo Este tardaron un promedio de 15 minutos desde el despacho hasta llegar a las emergencias.
Un especialista consultado por Nuria explicó que una primera unidad debería llegar aproximadamente en cuatro minutos y una segunda antes de los seis. También señaló que los primeros minutos de un incendio son cruciales.
Cuando alguien está atrapado respirando humo, nueve o diez minutos adicionales pueden representar la diferencia entre encontrarlo con vida o recuperar su cuerpo.
La responsabilidad viene desde arriba.
No se trata de culpar a los bomberos que salieron aquella noche. Muchos arriesgan sus propias vidas sin equipos adecuados, con poco personal y trabajando prácticamente con las uñas.
Está en los ayuntamientos, en el Ministerio de Interior y Policía, en el Congreso y también en un Gobierno y una Presidencia que conocen desde hace años las condiciones en las que trabajan nuestros cuerpos de bomberos y no han hecho lo suficiente para cambiarlas.

No podemos continuar hablando de progreso mientras nuestras ambulancias llegan sin oxígeno y los bomberos tienen que decidir entre manejar una manguera o entrar a rescatar una vida.
La causa médica de la muerte de Daysi fue la inhalación de humo y gases tóxicos. Pero también tenemos derecho a preguntarnos si una respuesta más rápida, organizada y mejor equipada habría podido salvarla.
Las posibilidades de que esta tragedia pudiera evitarse son demasiado grandes para mirar hacia otro lado.
Daysi no se convertirá en otra cifra.
Para muchas personas, Daysi será solamente el nombre de una mujer mencionada brevemente en una investigación. Para mí era una amiga.
Era una mujer buena, alegre, humilde, servicial y con muchísima vida todavía por delante.
Pensar que pudo haber muerto esperando una ayuda que llegó tarde y sin los recursos necesarios me produce un dolor difícil de explicar, pero también mucha indignación.
Su familia merece respuestas. Sus amigos merecemos saber qué ocurrió. El país necesita cuerpos de bomberos verdaderamente preparados para salvar vidas.
La memoria de Daysi merece mucho más que condolencias. Merece una investigación transparente y cambios reales para que ninguna otra familia tenga que vivir algo parecido.
Porque si después de esta tragedia todo continúa igual, mañana será otra familia la que tendrá que hacerse la misma pregunta:
¿Murió por el incendio o porque la ayuda nunca estuvo realmente preparada para salvarla?


































