TORONTO.— Uno de los espacios más emblemáticos de la vida nocturna latina de Toronto ha anunciado el cierre de sus puertas. El Convento Rico, ubicado en 750 College Street, comunicó que deja de operar debido a lo que describió como “circunstancias fuera de nuestro control”.
El anuncio marca el final de una etapa para un establecimiento que se convirtió en mucho más que una discoteca latina.
El Convento Rico abrió sus puertas en 1992, bajo la dirección de Maritza Yumbla, inmigrante ecuatoriana, con la intención de crear un espacio donde diferentes comunidades pudieran sentirse bienvenidas. Con el paso de los años, el establecimiento se convirtió en una institución de Little Italy y de la comunidad latina de Toronto, mezclando música latina, pop y espectáculos drag.

La historia no estuvo libre de dificultades. Durante sus primeros años, el establecimiento tuvo que abrirse camino en una ciudad y una época muy distintas a las actuales. A pesar de ello, sobrevivió durante décadas y terminó convirtiéndose en un punto de encuentro reconocido dentro de Toronto.
En su mensaje de despedida, El Convento Rico agradeció a sus clientes por 35 años de “amor, risas, baile y recuerdos inolvidables” y dejó abierta la posibilidad de un regreso.
“Every convent has its chapter, and this may be the closing of one chapter—but the story is not over. El Convento Rico will rise again.”
Hasta el momento, el comunicado no identifica públicamente cuáles son las circunstancias específicas que provocaron el cierre, por lo que cualquier explicación adicional sobre las razones sería especulativa.
El cierre deja atrás más de tres décadas de fiestas, música, espectáculos y generaciones de personas que pasaron por su pista de baile.
Para la comunidad latina de Toronto, 750 College Street no fue simplemente la dirección de una discoteca. Fue durante décadas uno de esos lugares donde la cultura latina encontró un espacio permanente dentro de la vida nocturna de la ciudad.
Y si el mensaje de sus propietarios es una señal de lo que viene, quizás esto no sea un adiós definitivo. El Convento Rico promete volver.





























