Bad Bunny cerró en Puerto Rico su gira mundial “Debí Tirar Más Fotos”, un recorrido que confirmó el alcance global de la música latina. Los dos conciertos finales se realizaron en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, devolviendo el espectáculo al lugar cultural que inspiró buena parte del proyecto.
De acuerdo con cifras reportadas a Billboard Boxscore y recogidas por medios de la industria, la gira vendió aproximadamente 3.1 millones de boletos en 55 conciertos reportados y generó cerca de US$467.5 millones. La cifra la coloca entre las giras latinas más importantes de la historia reciente.
El cierre en Puerto Rico tuvo un valor especial para el artista y sus seguidores. Después de presentarse en estadios de distintos continentes, Benito Antonio Martínez Ocasio escogió San Juan para despedir un ciclo artístico profundamente conectado con la memoria, la identidad y la vida cotidiana puertorriqueña.
Una gira latina de alcance mundial
El tour llevó a Bad Bunny por América Latina, Europa, Australia y otros mercados, con múltiples fechas agotadas. Su capacidad para llenar estadios sin depender de una etapa tradicional en Estados Unidos se convirtió en uno de los elementos más comentados por la industria musical.
El álbum y el espectáculo combinaron reguetón con referencias a salsa, plena y otros sonidos caribeños. Esa mezcla permitió que el proyecto funcionara como entretenimiento masivo y, al mismo tiempo, como una declaración cultural sobre Puerto Rico y su diáspora.
La gira también consolidó a Bad Bunny como el primer artista latino en superar los US$1,000 millones acumulados en ingresos por conciertos a lo largo de su carrera, según Billboard. Ese récord refleja un cambio profundo en el mercado internacional: la música en español ya no ocupa un espacio secundario.
Puerto Rico como punto de partida y de regreso
Los conciertos finales reunieron a fanáticos locales y visitantes que viajaron a la isla. Además del impacto cultural, cada presentación generó actividad para hoteles, restaurantes, transporte y pequeños negocios.
Para el público latino en Canadá, el éxito de la gira es otra prueba del crecimiento de los artistas caribeños en los escenarios más grandes del mundo. Bad Bunny cerró una etapa con cifras históricas, pero también con un mensaje claro: una propuesta firmemente puertorriqueña puede conectar con millones de personas sin diluir su identidad.
Fuentes: Billboard, IQ Magazine y Billboard: conciertos finales.
