Aunque no hay datos oficiales de cuantos jubilados salen cada año del país durante el invierno, existe una importante población de canadienses que viajan a otras naciones más cálidas, por su salud y bienestar, entre ellos cientos de inmigrantes que se están pensionado y buscan la manera de regresar a sus naciones de origen, o quieren un clima menos frio. Por ahora los sitios de mayor demanda, para vivir o pasar la temporada son La Florida en Estados Unidos, Costa Rica, República Dominicana, o cualquier isla de caribe, que les permita vivir cómodamente con sus pensiones, o al menos pasar una buena temporada lejos de la nieve, eso sí sin perder el contacto con su país, donde tienen su casa que rentan, su servicio de salud y otros beneficios que otorga el estado, que no disfrutarían si se quedan a vivir tiempo completo por fuera.

TORONTO.- En Canadá existe un término que los define claramente, (snowbird), que es un pájaro que vive en Norteamérica y que migra hacia el sur con la llegada de las primeras nevadas, porque eso es literal lo que está pasando con miles de jubilados que están saliendo cada año del país, algunos solo durante la temporada invernal, pero otros en busca de una residencia permanente en países más cálidos, a los que se suman los inmigrantes que luego de pasar varios años trabajando y viendo en esta nación, deciden regresar a su país de origen, a vivir de la pensión que en la mayoría de los casos les permite tener un mejor estilo de vida, del que podrían tener aquí con ese dinero que reciben cada mes en una ciudad canadiense.

Durante años el destino más frecuente fue la zona sur de Estados Unidos (Florida, Arizona y California), donde muchos han comprado sus casas de verano, que las utilizan cada año en invierno, o las rentan, porque con ello logran pagar el mantenimiento y obtener algunos ingresos extras, luego fue México, República Dominicana, algunas islas del caribe y por ultimo Costa Rica, donde ya hay una gran colonia de canadienses viviendo.

Ellos logran vivir muy bien en las naciones que llegan, por un lado porque aunque la pensión no es muy alta, el cambio de divisas los favorece si están en países del caribe o Latinoamérica, y por el otro porque si tienen una vivienda en Canadá, su renta les significa mucho dinero en otras naciones, como Costa Rica, o en los países con playa, brisa y mar que son sus preferidas, siempre y cuando no representen un problema para su seguridad.

Realmente el Gobierno no sabe cuántos jubilados viven, o pasan sus vacaciones fuera del país, porque no existen datos oficiales sobre el número de canadienses que viajan al sur durante el invierno, o viven en otras naciones, porque la mayoría regresa en menos de 6 meses, para evitar complicaciones con el pago de sus pensiones o para sus chequeos o tratamientos médicos que requieren, o porque temen perder su servicio de salud en Canadá, porque hay provincia como la de Quebec que a quita el servicio si la persona vive más de 180 días por fuera.

Pese a la falta de información se estima que el número de jubilados fuera del país ha crecido en los últimos años, porque ha aumentado el número de pensionados, y seguirá creciendo rápidamente, porque la esperanza de vida en Canadá ya alcanza los 83,9 para las mujeres y los 79,8 para los hombres, y hay una gran parte de la población canadiense está superando la edad de 63 años, que es el tiempo del retiro permitido.

Otro indicador es la cifra de miembros de la Canadian Snowbird Association, que nació en Toronto, en diciembre de 2015, la CSA (por sus siglas en inglés) tenía unos 80.000 afiliados; actualmente, suman más de 120.000. La mayoría de sus miembros han llegado buscando información que les permita vivir en el exterior, para exigir más derechos a los distintos Gobiernos (provinciales y nacionales) para los jubilados, para orientar sobre los tipos de cambio en otras naciones, dar una guía sobre los pasos a seguir para los seguros de viaje y el pago de impuestos y orientación general sobre cómo vivir fuera de Canadá, sin perder el vínculo con la nación.