Este expolicía participó en la investigación de algunos de sus crímenes para entorpecerla. Es responsable del asesinato de 78 mujeres

Frío y calculador, Mijaíl Popkov es un monstruo. Este expolicía de 54 años acaba de ser condenado a cadena perpetua como culpable del asesinato de 78 mujeres. Es el mayor asesino en serie de la historia de Rusia y la prensa de aquel país lo ha apodado como el ‘hombre lobo de Siberia’. Su ‘modus operandi’ consistía en abordar a mujeres solas de noche y ofrecerse a llevarlas a casa en su coche oficial de policía. En el camino, las invitaba a tomar una copa. A las que aceptaban el ofrecimiento, las ‘castigaba’ matándolas. Luego, intervenía en la investigación de sus propios crímenes para tratar de entorpecer la labor policial.

Su historial de crímenes arranca en 1992 en la ciudad de Angarsk, en Siberia, y sus víctimas tenían entre 17 y 38 años. A algunas de ellas las violó. A todas las abandonaba en cementerios o bosques próximos a la ciudad. Sus armas eran diversas: cuchillos, destornilladores, punzones, bates de béisbol o tacos de billar. Según la fiscalía, tenía “una necesidad enfermiza de matar”. Nunca dio signos de arrepentimiento. “Fue culpa de ellas. Andaban borrachas por las calles en lugar de estar en casa con sus maridos y sus hijos”, declaró.

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Mientras tanto, llevaba una vida normal. Estaba casado y tenía una hija. Sus conocidos decían de él que era un hombre “que no haría daño ni a una mosca, amable, tranquilo y pacífico”. Le gustaba esquiar con su mujer y su hija, hacer bricolaje en casa y cocinar, han contado los amigos que han prestado testimonio en el juicio contra él por sus crímenes, que han conmocionado a Rusia.

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