The Oculus – New York

La obra, que se ha convertido en un edificio emblemático de Nueva York, es un espacio diáfano de casi 100 metros de largo y 60 de alto que está coronado a unos 50 metros por la espina dorsal de la estructura, con una cristalera retractil que no ha resistido los embates de las fuertes lluvias.

La agencia de comunicación de Calatrava asegura que las goteras no están relacionadas con problemas del edificio sino que son consecuencia de las “fuertes precipitaciones” que ha sufrido la ciudad y que han afectado a otras “infraestructuras de transportes como la estación Grand Central o Penn Station”. A su juicio, son las obras todavía en curso en el World Trade Center “el origen de las filtraciones de agua”.

En la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, una de las obras cumbre del arquitecto, autor también de la torre de telecomunicaciones de Montjuïc, en Barcelona, se cerró uno de los edificios por goteras.

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