Es la historia de Toribio Sosa, un raso de la policía que hace todo lo que este a su alcance para conseguir los recursos necesarios y que su mujer sobreviva a una leucemia posparto. Con un sueldo de 7 mil pesos mensuales se le hace imposible lograr sus propósitos, y es entonces cuando decide utilizar los únicos recursos que le quedan a mano: Su arma de reglamento y el bajo mundo. La falta de educación, la pobreza, la ausencia de un sistema de salud adecuado, y el descaro con que la clase política le estrujaba a millones de ciudadanos como Toribio, que podían robarse el dinero publico y luego burlarse y evadir las mas altas instancias judiciales para salirse con la suya, habían iniciado en Toribio un proceso irreversible, se comenzaba a crear un monstruo que como los hombres del paleolítico saldría de su cueva a enfrentarse con un Mamut o un Bisonte sin importar cuanto lo superaba en fuerza y tamaño, con el solo propósito de sobrevivir y llevar el bienestar a los suyos. Toribio es el “malo” de nuestra historia, y con ella, no pretendemos justificar el crimen, ni hacer una apología de este… Pero coño, que fina es la línea.

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