Esta relación directa entre la vitalidad / ‘caminabilidad’ del barrio y el envejecimiento activo tiene una incidencia más marcada en los hombres de edad avanzada que en las mujeres. En concreto, en los barrios ‘no vitales’, el 20% de los hombres mayores de 75 años son personas ‘inmóviles’ (no salen de casa) mientras que en los ‘vitales’ la cifra disminuye hasta el 13%. Del mismo modo, los hombres que viven en zonas consideradas como ‘vitales’ realizan al día un 11,3% más de viajes que los que residen en áreas más aisladas.

Los mayores de 65 años que viven en barrios ‘vitales’ caminan por un 76,7% de sus desplazamientos, una cifra que se reduce al 56,8% en las zonas ‘no vitales’. Por el contrario, el coche particular se utiliza solo en el 10,2% de los desplazamientos originados en los barrios ‘vitales’, mientras que la cifra aumenta hasta el 20,3% en el caso los barrios ‘no vitales’.

Los resultados evidencian que los hombres caminan más minutos que las mujeres (86,6 frente 57,7 minutos respectivamente). Vivir en un entorno ‘vital’ significa andar un 20% más, ya que se dedica una media de 4,8 minutos más diarios a los desplazamientos a pie (72,1 minutos en las áreas vitales y 67,3 minutos en las no vitales).

Al final de la semana, estos residentes han caminado casi 34 minutos más. De esta manera, se puede establecer que los que viven en barrios ‘vitales’ son más propensos a alcanzar la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de andar 30 minutos al día para garantizar un envejecimiento activo y saludable. (Fuente: UAB)

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