La vital importancia del hígado

 

El hígado es el órgano más voluminoso del cuerpo humano y desempeña múltiples funciones vitales en el organismo, tales como:

-Producción de bilis, que es necesaria para la digestión de los alimentos;

-Metabolismo de los carbohidratos al formar glucosa a partir de ciertos aminoácidos, lactato y glicerol; y fragmentación de glucógeno para liberar glucosa en la sangre;

Metabolismo de los lípidos, realizando síntesis de colesterol, producción de triglicéridos; Síntesis de proteínas, como la albúmina y las lipoproteínas;

Síntesis de factores de coagulación como el fibrinógeno (I), la protrombina (II), la globulina aceleradora (V), proconvertina (VII), el factor antihemofílico B (IX) y el factor Stuart-Prower (X).

Desintoxicación de la sangre: neutraliza las toxinas, la mayor parte de los medicamentos y de la hemoglobina, transformación del amonio en urea;

Depósito de múltiples sustancias, como glucosa en forma de glucógeno (un reservorio importante de aproximadamente 150 g), vitamina B12, hierro, cobre.

Por lo descrito anteriormente, vemos lo importante que es el hígado para el mantenimiento y equilibrio de nuestra vida diaria, pero hay diferentes enfermedades que pueden afectarlo, al ser un órgano tan grande, aun enfermo mantiene sus funciones y preserva el funcionamiento del organismo, solo cuando sus reservas llegan a menos de un 10% es que empieza a desequilibrarse el sistema.

Enfermedades del hígado
Hepatitis vírales (hepatitis A, B, C, E y coinfecciones)

Los virus de la hepatitis se han designado con las letras del abecedario, y actualmente conocemos los virus de la hepatitis A (VHA), B (VHB), C (VHC), D (VHD) y E (VHE). Estos virus tienen en común su tendencia a dañar el hígado, pero presentan entre sí marcadas diferencias.

En primer lugar, no confieren inmunidad entre ellas, por lo que una persona puede padecer sucesivamente las diferentes hepatitis vírales, su transmisión y evolución es diferente, ya que mientras algunos virus solo pueden producir hepatitis agudas (VHA y VHE), en otros existe la posibilidad de evolucionar a la cronicidad (VHB, VHC y VHD), que a la larga en algunos casos puede causar cirrosis y carcinoma hepatocelular (CHC).

Enfermedad  hepática y alcohol

Cuando el hígado tiene que eliminar cantidades importantes de alcohol, la función hepática normal se interrumpe, lo que causa un desequilibrio químico. Si el hígado tiene que continuar eliminando alcohol continuamente, las células del hígado se destruyen o se alteran por infiltración de grasa, se inflaman (hepatitis alcohólica) o sufren fibrosis o cicatrices extensas e irreversibles (cirrosis). El cáncer de hígado se produce más frecuentemente en hígados con cirrosis. Existen tres grandes fases en la enfermedad hepática por alcohol, si bien la enfermedad hepática puede manifestar sus primeros síntomas en la segunda o en la tercera fase sin que el paciente haya advertido síntomas previos:

Primera fase: hígado graso (entidad benigna y reversible con la abstinencia).

Segunda fase: hepatitis alcohólica leve (alteración de los análisis del hígado: aumento de GGT y de transaminasas con incremento de vez y media o dos veces la AST respecto a la ALT; puede revertirse con la abstinencia); hepatitis alcohólica grave (es más infrecuente, pero puede producir la muerte).

Tercera fase: cirrosis (irreversible; ocurre en el 20% de las personas que beben más de 150 gramos diarios de alcohol durante más de diez años).

Enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHNA)

El hígado graso es un trastorno que se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado. Se pensaba que el hígado graso solo se producía en personas que tomaban cantidades excesivas de alcohol de manera continuada. Sin embargo, en 1980 un grupo de científicos estadounidenses describieron una serie de pacientes que no tomaban alcohol y presentaban una enfermedad del hígado caracterizada por la presencia de depósitos anormales de grasa que se acumulaban en las células hepáticas, indistinguible de los que se observan en los pacientes alcohólicos, con lo que se demostraba así que el hígado graso puede aparecer también en personas que no abusan del alcohol. Inicialmente se creía que el hígado graso no relacionado con el alcohol era un trastorno totalmente benigno. En cambio, en la actualidad se sabe que algunos pacientes, alrededor de un 25-30%, pueden desarrollar otras enfermedades del hígado más graves como la esteatohepatitis (hígado graso con inflamación), que puede llegar a producir una cirrosis hepática.

Enfermedades hereditarias:

-Hemocromatosis hereditaria: caracterizada por un aumento de la absorción intestinal del hierro presente en la dieta. Ello conduce al depósito excesivo de hierro en diversos órganos.

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