Juan Sanchez participa en libro de fama nacional.

Recientemente nos encontramos con un Libro puesto en circulación por las instituciones conocidas como LARED Latin American Research Education and Development Network

Transformative Learning Centre y la OISE/University of Toronto donde participo nuestro compatriota Juan Sanchez quien expuso su punto de vista sobre como el 40% de la juventud hispana  Abandonan las Escuelas en Toronto.

Estamos orgullosos de que un Dominicano participe en un libro leído nacionalmente y que lleva un compendio de información dirigida directamente a mejorar nuestra comunidad Hispana en Toronto.

A continuación parte de la información publicada por  Juan A. Sánchez quien es empleado de el departamento Parks Foresty and Recreation de la unidad de
Access and Diversity Unit con el titulo de Community Outreach Worker del gobierno de la ciudad de Toronto.

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Reflexiones y datos de un trabajador comunitario acerca de la juventud latina de Toronto

Por: Juan A. Sánchez

Mis experiencias trabajando con jóvenes data desde 1987, cuando un grupo de aproximadamente 200 jóvenes -varones y señoritas- de
escuelas adyacentes acudieron al Bob Abate Community Recreation Centre, motivados por la falta de lugares sociales donde recrearse después de su
faena escolar, enfrentando debido a la barrera del idioma, una falta de comunicación fluida con los trabajadores del centro.

Dada mi experiencia laboral y a la vez ser padre de cuatro jóvenes que oscilan entre las edades de 18 a 5 abriles de edad, puedo expresar que los
problemas mayores que enfrentan nuestros muchachos, son el del contexto social y el de la familia. Voy a ahondar al respecto con tres consideraciones.

1. En un reciente informe estadístico de Canadá se menciona que la violencia física entre los jóvenes escolares ha aumentado desde el 2005 y que un 12%
de las muchachitas estudiantes han sido acusadas por violencia, los expertos indican que anteriormente las jóvenes se peleaban con palabras y no con los
puños como los varones, los tiempos han cambiado en la asunción de los roles y con ello el modo de violencia en la juventud, las señoritas ahora
también aspiran a estar a la par de los varones en el liderazgo del más fuerte dentro del grupo, apoyadas en buena medida por lo mismos varones y desde
luego por sus compañeras. Los jóvenes adolescentes se han convertido en personas altivas, desafiantes, rebeldes, desobedientes y hasta insensibles,
viviendo en un mundo electrónico lleno de mentiras donde la competencia, Los pasatiempos edificantes, frecuentes en tiempos pasados se han
extinguido; ahora las discotecas, las pasiones desordenadas, el exceso de bebidas alcohólicas, el internet y la televisión son el deleite perseguido a toda
costa, sin importar el precio que haya que pagar para obtenerlo incluyendo la prostitución.
La música que nos permitía recrear hermosos momentos, ahora busca transportar a los jóvenes oyentes al éxtasis momentáneo y hasta es usado
como una abstracción de la realidad, combinada con los estupefacientes los envuelve en el peligroso mundo de inconsciencia y escape de la realidad
misma.

El consumismo los arropa, y lamentablemente la gran influencia de los medios de comunicación y la publicidad en su gran mayoría promueve los antivalores, y los incita cada vez más a la competencia irracional y a la lucha por adquirir las mejores marcas, pues el poseerlas y exhibirlas les proporciona identidad y una frágil seguridad frente a los demás.
Quienes intentan ser diferentes se exponen a la presión del grupo, a la burla, a la desaprobación y hasta al rechazo, ante la imposibilidad de mantener un
estilo de vida bajo esos estándares, viven con profundas tristezas, desánimos y depresiones, lo que origina en buena medida el aumento de la violencia en
que muchos jóvenes incurren y la repercusión en su rendimiento escolar.
2. Un buen número de jóvenes de hoy en día carece de un modelo paternal debido a la desintegración familiar y a veces la ambivalencia que esto genera les lleva a dejarse influir por los muchos que están al acecho de esa falta de soporte dentro de la familia. Muchos jóvenes deambulan por los malls, parques, train tracks y otros lugares cuando terminan la escuela entre las tres y media y las cuatro de la tarde, tiempo en que hasta donde yo sé no hay mucha programación deportiva y cultural para evitar el ocio; por el contrario, fácilmente se les presenta el camino de los estupefacientes, del McDonald u otros incentivos que les hacen ver la vida fácil adhiriéndolos a círculos poco recomendables y cuando están dentro es cuando comienzan los problemas
mayores, con más dependencia de sustancias, marcas de vestuario, zapatos y dinero fácil.

Tratando de realizar una reflexión ante esta problemática aun sin solución, se me ocurre la siguiente interrogante: ¿Son nuestros hijos el reflejo de una sociedad cuyos valores se han perdido, o son el resultado del descuido y desatención de padres y profesores imbuidos en la prisión del tiempo, del querer hacer y el querer tener? Con mucho pesar, observamos que se han creado dos mundos paralelos separados por un profundo abismo, donde en la mayoría de los casos no existe entendimiento y comprensión entre los jóvenes y sus padres y profesores. Los adultos nos hemos enfocado en el rol de simples proveedores económicos, con dedicación desmedida al trabajo – unos para sobrevivir y otros en búsqueda de mayor bienestar – complacientes y permisivos por comodidad.
Es tiempo de reaccionar, abogar, y entender que únicamente con la instrucción y el cuidado de los padres y las madres, la juventud y por ende la ciudad tendrán un futuro mejor. Este tiempo nos exige restaurar las relaciones, para que los hijos con nuestro amor y comprensión puedan salir adelante. Los muchachos y muchachas me atrevo a decir que en lo más profundo de su
ser y aun sin reconocerlo necesitan a sus padres y anhelan poder compartir con ellos sus inquietudes, dudas y necesidades.
3. Con base en lo anterior podría decir sin temor a equivocarme que debemos dar a conocer estos temas para generar mayor conciencia entre nosotros y en los educadores – que en su mayoría no son de nuestra cultura – buscando un entendimiento más amplio de nuestra idiosincrasia hispana y mayores posibilidades para su desarrollo.
Llevemos a todos los rincones el conocimiento de que nuestras costumbres, necesidades y el mito de que yo soy de tal o cual país juega un papel muy importante en nuestros jóvenes y en nuestra comunidad en general. En síntesis, los padres y madres que tenemos que trabajar para poder sostener a la familia debemos actuar para que nuestro esfuerzo no se esfume debido al mal funcionamiento de esos factores sociales y familiares, que llevan a nuestra juventud al desapego que sienten por educarse, y a la horrible estadística del 40% de abandono escolar.

2 COMENTARIOS

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