Mis experiencias trabajando con jóvenes data desde 1987, cuando un grupo de aproximadamente 200 jóvenes -varones y señoritas- de escuelas adyacentes acudieron al Bob Abate Community Recreation Centre, motivados por la falta de lugares sociales donde recrearse después de su faena escolar, enfrentando debido a la barrera del idioma, una falta de comunicación fluida con los trabajadores del centro.Dada mi experiencia laboral y a la vez ser padre de cuatro jóvenes que oscilan entre las
edades de 18 a 5 abriles de edad, puedo expresar que los problemas mayores que enfrentan
nuestros muchachos, son el del contexto social y el de la familia. Voy a ahondar al respecto
con tres consideraciones.
1.- En un reciente informe estadístico de Canadá se menciona que la violencia física entre los
jóvenes escolares ha aumentado desde el 2005 y que un 12% de las muchachitas estudiantes
han sido acusadas por violencia, los expertos indican que anteriormente las jóvenes se
peleaban con palabras y no con los puños como los varones, los tiempos han cambiado en la
asunción de los roles y con ello el modo de violencia en la juventud, las señoritas ahora
también aspiran a estar a la par de los varones en el liderazgo del más fuerte dentro del
grupo, apoyadas en buena medida por lo mismos varones y desde luego por sus compañeras.
Los jóvenes adolescentes se han convertido en personas altivas, desafiantes, rebeldes,
desobedientes y hasta insensibles, viviendo en un mundo electrónico lleno de mentiras
donde la competencia, el sexo, el alcohol, los estupefacientes y el exhibicionismo imperan.
Los pasatiempos edificantes, frecuentes en tiempos pasados se han extinguido; ahora las
discotecas, las pasiones desordenadas, el exceso de bebidas alcohólicas, el internet y la
televisión son el deleite perseguido a toda costa, sin importar el precio que haya que pagarpara obtenerlo incluyendo la prostitución.
La música que nos permitía recrear hermosos momentos, ahora busca transportar a los
jóvenes oyentes al éxtasis momentáneo y hasta es usado como una abstracción de la realidad,
combinada con los estupefacientes los envuelve en el peligroso mundo de inconsciencia y
escape de la realidad misma.
El consumismo los arropa, y lamentablemente la gran influencia de los medios de
comunicación y la publicidad en su gran mayoría promueve los antivalores, y los incita cadavez más a la competencia irracional y a la lucha por adquirir las mejores marcas, pues el
poseerlas y exhibirlas les proporciona identidad y una frágil seguridad frente a los demás.
Quienes intentan ser diferentes se exponen a la presión del grupo, a la burla, a la
desaprobación y hasta al rechazo, ante la imposibilidad de mantener un estilo de vida bajo
esos estándares, viven con profundas tristezas, desánimos y depresiones, lo que origina en
buena medida el aumento de la violencia en que muchos jóvenes incurren y la repercusión en
su rendimiento escolar.
2.- Un buen número de jóvenes de hoy en día carece de un modelo paternal debido a la
desintegración familiar y a veces la ambivalencia que esto genera les lleva a dejarse influir por
los muchos que están al acecho de esa falta de soporte dentro de la familia. Muchos jóvenes
deambulan por los malls, parques, train tracks y otros lugares cuando terminan la escuela
entre las tres y media y las cuatro de la tarde, tiempo en que hasta donde yo sé no hay mucha
programación deportiva y cultural para evitar el ocio; por el contrario, fácilmente se les
presenta el camino de los estupefacientes, del McDonald u otros incentivos que les hacen ver
la vida fácil adhiriéndolos a círculos poco recomendables y cuando están dentro es cuando
comienzan los problemas mayores, con más dependencia de sustancias, marcas de vestuario,
zapatos y dinero fácil.
Tratando de realizar una reflexión ante esta problemática aun sin solución, se me ocurre la
siguiente interrogante: ¿Son nuestros hijos el reflejo de una sociedad cuyos valores se han
perdido, o son el resultado del descuido y desatención de padres y profesores imbuidos en la
prisión del tiempo, del querer hacer y el querer tener?
Con mucho pesar, observamos que se han creado dos mundos paralelos separados por un
profundo abismo, donde en la mayoría de los casos no existe entendimiento y comprensiónentre los jóvenes y sus padres y profesores. Los adultos nos hemos enfocado en el rol de
simples proveedores económicos, con dedicación desmedida al trabajo – unos para
sobrevivir y otros en búsqueda de mayor bienestar – complacientes y permisivos por
comodidad.
Es tiempo de reaccionar, abogar, y entender que únicamente con la instrucción y el cuidado
de los padres y las madres, la juventud y por ende la ciudad tendrán un futuro mejor. Este
tiempo nos exige restaurar las relaciones, para que los hijos con nuestro amor y comprensión
puedan salir adelante.
Los muchachos y muchachas me atrevo a decir que en lo más profundo de su ser y aun sin
reconocerlo necesitan a sus padres y anhelan poder compartir con ellos sus inquietudes,
dudas y necesidades.
3.- Con base en lo anterior podría decir sin temor a equivocarme que debemos dar a
conocer estos temas para generar mayor conciencia entre nosotros y en los educadores – que
en su mayoría no son de nuestra cultura – buscando un entendimiento más amplio de nuestra
idiosincrasia hispana y mayores posibilidades para su desarrollo.
Llevemos a todos los rincones el conocimiento de que nuestras costumbres, necesidades y el
mito de que yo soy de tal o cual país juega un papel muy importante en nuestros jóvenes y ennuestra comunidad en general.
En síntesis, los padres y madres que tenemos que trabajar para poder sostener a la familia
debemos actuar para que nuestro esfuerzo no se esfume debido al mal funcionamiento de
esos factores sociales y familiares, que llevan a nuestra juventud al desapego que sienten poreducarse y a la horrible cifra del 40% de abandono escolar.
Juan A. Sánchez
Community Outreach Worker, Access and Diversity Unit/
Parks Foresty and Recreation, City of Toronto






