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  VINCHO SE OPONE A DNCD EN LA POLICIA.

Santo Domingo. -El Zar antidrogas dominicano, el doctor Marino Vinicio Castillo, objetó categóricamente la Policía Nacional antinarcóticos planteada por el ministro de Interior y Policía, Franklin Almeyda Rancier. Vincho, expuso en detalles su negativa a que 30 mil hombres civiles uniformados, controlen el microtráfico de las drogas, debido a la percepción de la población de que miembros de esa institución, alertan a capos dueños de puntos de drogas, operativos de la DNCD.

Castillo volvió a decir a través de su programa La Respuesta, que luego de leer el libro del mexicano Alejandro Gutiérrez, titulado “Narcotráfico, el gran desafío de Calderón”, sintió temor. Elogió el imponderable trabajo del autor, ya que según el abogado penalista, no se limitó a la descripción de incidentes, episodios de muertes y ejecuciones entre los carteles y cómo operan, sino que realizó un examen de la problemática de la droga, que al final resulta intimidante y deprimente.

Toca el tema del problema de la autoridad, y como el narco ha logrado infiltrarse y calar en organismos institucionales en México. Ha logrado penetrar en los Estados, en las gobernaturas, en el quehacer político con un alto grado de infiltración que aterra, profirió el asesor en asuntos de drogas del Poder Ejecutivo, Vincho Castillo.

Cómo los niveles de deserción de funcionarios que desde instituciones fundamentalmente claves, han pasado a organizar el Grupo de los “Z”, la maquinaria de sicaria de ejecución más grande y peligrosísima.

El problema de las drogas en México es diferente a la de Colombia, ya que éste último ha sido azotado por mucho tiempo atrás, con fuerzas guerrilleras, paramilitares y que en el rango de la autoridad, ha sido menos perneada por el narco, ha tenido menos vulnerabilidad, fue la apreciación de Vincho.

Al comparar la situación de México con la República Dominicana, país territorialmente pequeño de apenas 9 millones de habitantes, el grado de infiltración que el narco logró en el Estado dominicano, ha ido muy lejos. “He entrado en un estado de paranoia” porque ya uno no sabe con quién está hablando, fuere el sector que fuere.

El grado de infiltración del narco tuvo un período político que fue el que lo consagró como un hecho social y criminológico, dijo Vincho.

Indicó Vincho que la República Dominicana tuvo la fortuna de que los Estados Unidos manejó a través de personal de altísimo nivel en el período 1996-2000, asignó gente esforzada. Pero el asunto del narcotráfico se desbordó luego del 2000, cuando la política grupal, esencialmente mafiosa y sin ningún tipo de referente sobre el peligro, le dio puerta abierta a los capos, a las operaciones internacionales, brindaron la desregularización aeroportuaria, por lo que nunca hubo la necesidad de efectuar bombardeos de drogas.

La droga no tenía la necesidad de ser tirada en el mar y que fuese procurada por GPS en pequeños botes, ni en las autopistas desoladas, o las sabanas y en carreteras en construcción. La droga era bienvenida como cargamento normal, como mercancía por los aeropuertos. Era algo coordinado con gente de autoridad, que recibía los cargamentos y a los capos. Esa invasión de la droga al país fue letal. Mortífera, dijo Vincho.

Volvió a mencionar el brillante economista graduado de Harvard, Franklin Jurado Rodríguez, pero al servicio del Cártel de Cali y que vino a la República Dominicana con su compañía La Cruz del Sur, para construir en el gobierno anterior 10 mil viviendas para los militares. En la República Dominicana se estableció el límite de narco Estado.

Con el cambio de administración, había la necesidad de revertir esa estructura. La infiltración en los cuerpos policiales y militares y en distintos nichos de la economía, que para echar hacia atrás el daño ocasionado a la sociedad, se necesitaría esfuerzos especiales, que por desgracia hoy, todavía no cuenta con apoyo logístico de inteligencia sofisticada norteamericana.

Las autoridades responsables de las agencias permanentes en la lucha contra la droga se desanimaron, resultaron desalentados. Llegaron a entender que el asunto había proliferado en una forma agresiva y abrumadora.

Por suerte, ahora la Dirección Nacional de Drogas DNCD tiene al frente al general Rafael Radhamés Ramírez Ferreira, quien hace el esfuerzo, y sorprende que con tan pocos recursos, la eficacia de los trabajos de sus hombres, ha dado frutos. No tiene recursos de tierra, ni detención de vuelos, ni equipos para derribar ni interceptar aviones sospechosos que no se identifican con las autoridades.

Elogió Castillo el trabajo del presidente de la DNC, calificándolo de efectivo, citando que sólo en el 2007 incineraron más de 10 toneladas de cocaína y heroína. Y que hubiera sido mucho más, si hubiera habido más apoyo.

Volviendo al tema del anuncio de un departamento antinarcóticos en la Policía Nacional, Vincho mostró su desacuerdo. La complicación de la droga es muy seria. Y el método de los narcos es que parte de la droga que se queda en la República Dominicana, abren un mercado interno que abarca zonas rurales. Ya se va al campo.

Valoró la buena fe del titular de Interior y Policía Franklyn Almeyda, pero le recordó que la DNCD se creó con el propósito de combatir el macro tráfico y el internacional, porque era el interés de los norteamericanos. Dejando a un lado el micro tráfico, el que se vende en los últimos años y es distribuido a cientos de miles de muchachos.

La policía tiene presencia en todo el territorio nacional y Almeyda entiende puede concurrir con mejor eficacia a suprimir el mico tráfico. Pero para Vincho, la buena fe del ministro es desastrosa. Y muy peligrosa.

30 mil hombres y mujeres van a atender el problema de puntos de drogas dijo Vincho, dejando salir sonrisa mordaz. ¿Con qué soborna el narco a la autoridad? Con drogas. Y el dinero lo dan para asegurar los peajes. Asegurando el doctor Castillo tener muestras de la indiferencia de policías, pero militantes en advertir a los capos de los puntos de drogas, el momento cuando agentes de la DNCD harán operativo de antidrogas.

Relató Vincho Castillo un caso doloroso. Un primer teniente del Ejército Nacional de apellido Álvarez de San Francisco de Macorís. Estaba hablando con su novia y dos policías lo matan a balazos hace cerca de 10 a 12 años. La novia es llevada al hospital herida de balas, y como cualquier película de Hollywood, la joven es rematada en la cama del hospital y muere asfixiada.

El padre del joven asesinado, abogado y quien había sido sargento mayor de la Policía Nacional, se presenta con la esposa ante las autoridades. El hijo de ambos se había mudado prácticamente a vivir a la fortaleza, porque los informes que hacía, eran inmediatamente revelados a los narcos.

Cuando los padres fueron a reclamarles a los jefes de la policía de la localidad, los dos policías que participaron en la ejecución estaban detrás de los jefes. Y uno le respondió a los padres ¿Usted sabe por qué mataron a su hijo? Por hablador.

La madre, en un gesto desesperado por los señalamientos de ese oficial, le vuela encima y con entereza le dice: “Pues fue usted fue quien lo mató”. Al llegarle el reporte, va y lo muestra al Cardenal. Esa situación estuvo a punto de crear una crisis en el pueblo. El coronel no reaccionaba al desorden que se había producido.

Por lo que según el Zar antidrogas, no hay maneras de organizar miles de hombres y mujeres, porque se requiere disciplina en forma especializada, casi con énfasis de Élite para la persecución del crimen de la droga.

Alertando el doctor Marino Vinicio Castillo, que desde que se le informe a los policías que tendrán el control del microtráfico de drogas, se establecerán de inmediato las desviaciones de conductas que jamás el país haya vivido. ¡NO hay maneras de controlar ese cuerpo policial que todavía no está depurado!. Son muchísimas las conductas delictivas esparcidas en el cuerpo policial y necesitan depuración profunda.

Castillo envió mensaje a Franklin Almeyda: Señor ministro, que tiene toda la mejor intención, la buena fe, ¡¡Por DIOS!! Nooo. Ese cuerpo de la DNCD hay que crearle una academia que permita la formación especializada de sus agentes. Hay que investigar a cada uno de los agentes, a sus familiares, buscar antecedentes de todos los oficiales que formarán parte. De lo contrario, eso será incontrolable.

El resultado es que aumentará el consumo de drogas entre los miembros de la policía. Le darán más sobrecitos que dinero. La propia ciudadanía quedaría expuesta, a merced e indefensa. Añadiendo el doctor Castillo, la desgracia de la horrible práctica de levantar expedientes falsos. 

La propia ciudadanía quedara muy expuesta y a merced de la ponderación del policía que tenga jurisdicción sobre el asunto. Desgraciadamente las prácticas de formular expedientes falsos son horribles, dijo Vincho.

Para colmo, la percepción pública de la población es que no cree en la policía por razones históricas. Y a pesar que ahora cuenta con un jefe de la policía fuerte, bien preparado, y hace esfuerzo para mejorar esa institución, no es la verdad institucional.

La población nuestra que está enjaulada, enrejada, secuestrada por el crimen, no cree en la idoneidad de los policías. Una gran cantidad de crímenes cometidos en los últimos tiempos, ha contado con miembros de la policía.

Policías han venido desde hace tiempo, ejecutando contratos de droga. El narco ya ni tiene que participar, sino que paga por ejecuciones y esa es la percepción de la gente. Y 30 mil hombres y mujeres con facultad de enfrentar el negocio maldito de las drogas que tanto daña y enferma a personas e instituciones no es lo prudente, es un error de gran calado.

El presidente de la DNCD está trabajando de manera admirable dijo Vincho. Se ha ganado la admiración y el respeto de la población, por los operativos que hace. Y sin contar con los recursos necesarios para optimizar el trabajo. ¿Por qué no se mejora lo que ya está trabajando adecuadamente? Que la policía sea un cuerpo de apoyo.

La gente cuando es asaltada, ni quiere ir a denunciar el hecho a la policía, por temor a encontrarse frente a frente con su atacante. Reveló Vincho que son tantos los arrestos que ha hecho la DNCD que en menos de dos años lleva más de 24 mil apresamientos. Son enviados a la justicia y ni el 5% de los detenidos son procesados, son dejados en libertad.

El papel de la policía es darle apoyo a los operativos que realizan los agentes de la DNCD. Y mientras eso ocurre, hay que seguir depurando, hacer profunda profilaxis en el cuerpo policial

Publicado por: Ing. Lee Miguel González

Fuente: Diario Horizonte

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